Por Santiago Santacruz Salazar

Su nombre evoca imágenes de paraísos terrenales regados por frescas aguas impolutas, caudalosas cascadas, frutos carnosos y un sol que apenas si quema; visiones de selvas verdes y lluviosas plagadas de insospechadas formas de vida en el aire, sobre el suelo y en el subterráneo, plantas sobre plantas, inflorescencias voluptuosas, niños de amplias sonrisas blancas.

Aguaclara, Buenaventura - Colombia

Aguaclara es otro de tantos tributarios del río Anchicayá que goza de especial reconocimiento entre los habitantes de estas zonas por la transparencia del agua y la belleza escénica de su estrecho cañón inciso en roca.

Aguaclara es también el nombre de uno de los corregimientos del municipio de Buenaventura que se sostiene de actividades económicas (legales) como la pesca artesanal, el cultivo de chontaduro, el borojó y el turismo. También hay una muy incipiente actividad comercial de pequeñas tiendas y discotecas. Muchos de los habitantes trabajan en Buenaventura.

Pescador en Aguaclara

La única vía terrestre que conecta a Aguaclara con el resto del mundo es la “Simón Bolívar” (Antigua Vía al mar) que conecta a B/tura con Cali por la salida del Queremal. Es una vía estrecha, sin pavimentar en su mayor parte, pero por cuyos paisajes vale la pena recorrer si se cuenta con el vehículo adecuado (4×4) y el tiempo (7 hrs), incluyendo el embalse de Bajo Anchicayá y el cañón del río Anchicayá. Si se quiere llegar en el menor tiempo posible, es mejor salir desde Buenaventura, por la salida a Sabaletas.

La cabecera del corregimiento no ofrece mucho más que hospitalidad al turista. No hay servicios muy desarrollados, pues la comunidad es pobre y ha tenido que soportar lo de todos los grupos armados en algún momento (guerrilla, paramilitares, ejército nacional) aunque por el momento es el Ejército el que domina el corredor vial y “asegura” a la población. Recientemente no he escuchado nada sobre enfrentamientos y cuando estuve por allá no sentí ese aire pesado que se respira en los sitios atormentados por los violentos.

Estadía en Aguaclara

Sólo llegar a la cabaña para organizar su equipaje es una aventura, es digamos parte del paseo. A nosotros por ejemplo nos tocó ir contracorriente por el río, con el agua hasta la cintura en algunos tramos, durante unos 40 min hasta que llegamos a la cabaña. Aunque no es un río profundo en sus orillas, es de corriente fuerte y con algunos pasos difíciles, por lo que llevar los morrales a la espalda no es una buena opción. Lo que hicimos fue llevar todo el equipo en un bote inflable.

Actividades en Aguaclara

El plan nuestro el primer día fue refrescarnos en un charco del río Aguaclara justo frente a nuestra cabaña, caretear un poco y descansar, relajarse y escuchar la música del pacífico, la de mil aves y ranas y grillos y chicharras y agua, al atardecer. Por ahí hubo tiempo también para saltar desde el puente sobre el río Aguaclara: 8 m de caída que garantizan un buen shot de adrenalina al osado clavadista.

Descanso en Aguaclara, un sitio para relajarse y liberar tu mente

Al día siguiente salimos por el río Aguaclarita hacia arriba. Se puede hacer con tranquilidad si no se intuye creciente en el río. Es mejor hacerlo cuando no amenace la lluvia con elevar el nivel del agua y la velocidad de la corriente porque todo el tiempo se sube por el cauce del río, sin posibilidad de escaparse a una creciente. El reflejo verde de la selva en el agua es mágico. La temperatura del agua es perfecta (debe ser como 20°C) y se encuentran muchas caídas de agua, pequeñas quebradas que alimentan a este río. La otra opción es ir aguas arriba por el Aguaclara. Más pozos profundos y transparentes, piscinas naturales de aguas frescas, pescaditos, camarón de río (el deliciosamente célebre muchillá).

Excelente destino, aquí les dejo unas fotos pa que se antojen.

Todos se divierten y la pasan bien en Aguaclara

Felicidad en Aguaclara, el agua es vida, salud!

Atardecer en Aguaclara