«Conocida como La ciudad de las colinas; los indígenas Guanes le llamaban ANATOCA que significa más allá de lo alto del río. Los hijos de Aratoca trabajan el fique hoy día, tal como se lo enseñó el dios NENCATACOA a sus antepasados Guanes”. Tomado de Wikipedia.

Altitud: 1.803 msnm Temp.: 19 gr. Centígrados

En varias caminatas nos hemos encontrado (con GPS) y siempre es el mismo, callado al extremo, de solo hablar cuando se le ve. Tiene rasgos orientales – por lo amarillo – su cara, oscura y plana, enmarcada por una cinta solar, sus ojos se reflejan como puntos en el fondo de un cuadrado cada que lo tocas, su cara se sonroja entonces, copia el contorno del lugar, y, en un plano cartesiano te dice el terreno donde estas, con pelos y señales. Con ésta presentación iniciamos la caminata de hoy.

La mañana húmeda y fresca, caminaremos todos, con buen clima por los senderos del Rey Calor, El CHICAMOCHA, con solo nombrarlo ya sé que voy a sudar como una mula, los tres litros de agua que llevo, debo dosificarlos hasta la meta.

Iniciamos el descenso hasta el nivel del río desde Aratoca, una vez abajo buscamos sombra para un descanso, y recuperar fuerzas, mi amigo GPS también llegó y me informa que bajamos de 1.800 msnm a 690 msnm en 45 minutos y que ahora estamos parados haciendo nada.

Tiene razón, parece no cansarse y lo noto tan fresco como en la mañana, no sé cómo lo hace, tampoco se lo voy a preguntar, me siento a descansar un rato, faltan algunos por llegar, se quedaron tomando fotos a las ceibas-barrigonas, el árbol insigne del Chicamocha.

Retomamos el sendero, caminamos tal vez 1 hora o poco más, cruzamos el primer PTE y estamos en la vereda San Miguel, en la tienda, tomamos cerveza, medio-caliente; nuevamente a buscar la sombrita unos sentados en la tiendita y otros bajo la sombra de los árboles cercanos.

– Allí está GPS, le digo: oye! Cómo vamos
– Ustedes pasan más tiempo parados que caminando, me contesta
– Éste pingo empieza a caerme mal, sigue como lechuga y parece que no suda

Oigo que dicen que debemos empezar a movernos nuevamente hasta el siguiente PTE y antes de que pregunte la voz suena otra vez, «son como 40 minutos y allí descansamos otro rato». Busco a GPS pero ya no está, creo que va adelante riéndose de nosotros.

Llevo DOS HORAS!! de caminar continuo por un sendero, con columpios y planitudes y nada que llego al 2do PTE , al fin lo veo, está en la vereda el Perico. Al otro lado, en un pequeño bosquecito «descansa» GPS, bueno, debería decir, está parado GPS, lo miro y sigo de largo buscando una sombra para mí, vengo mamamado, me saco las botas, pongo una de almohada y me acuesto a mirar por entre las ramas el inmenso espacio de un cielo infinito moteado de algodones con formas caprichosas. No sé cuánto tiempo pasó, pero me sentí agradecido por ésta actividad de la caminería.

Me sacan de éste letargo gotas de agua que me caen en la cara, me enderecé a mirar a mis compañeros y están listos para continuar la marcha, incluso unos van ya adelante, tocará seguir me digo, y, saqué una botella con agua para tomar, al tiempo que notaba que tenía ya dos botellas vacías, no ¡jodas! No me va alcanzar el agua pensé – no importa cualquier vaina ahí está el río.

La marcha nos conduce hasta una cañada, bueno la cañada la atravesaremos y continuaremos por un sendero, no señor sonó la voz, «te toca caminar por la cañada arriba, significa, que pisarás piedras, subirás piedras, te pegarás contra las piedras, te resbalarás entre la piedras, te sentarás en las piedras y te sacarán la piedra, si no caminas con cuidado».

Nadie alrededor, miré cañada abajo y venían dos figuras pequeñas, mire hacia arriba, un ¡fotógrafo! abrazando a una ceiba-barrigona, me miré y no me vi, estaba abrazado a todas las ceibas a la vez no se a cuantas, pero eran todas, en la vida no veía tal cantidad de barrigonas juntas, tan grandes y robustas, que se requieren varios brazos para rodearlas, eche! todo esto parece encantado, un sorbo de agua y seguí más adelante a la izquierda al borde de la cañada, aparece un sendero que sube por la colina en vueltas de caracol, un campesino baja con su mula, lo saludo y le pregunto si me falta mucho y me dice uff.. bastante, tienes que llegar a la casita donde están todos y pa´ dónde va, vuelvo a preguntarle, un servicio que pidió el señor tal. Ahh!! bueno, nos vemos luego. Alguien comentó antes que había servicio de taxi-burro pal que se cansara.

De haber tenido cerca a GPS me habría dicho de una, cuánto me faltaba, pero debe haber llegado ya a la casita.

Llego a la casita, no sin antes haber hecho el último tramo en el taxi-burro de José Santos que así se llama el campesino, algunos ya descansan en el corredor, y otros acostados en el jardín, siguen tomando fotos, dos hacen «yoga».

GPS parece dormitar, ya sé lo que me va a decir si le pregunto lo mismo, estamos parados me dirá.

Veinte minutos más por un sendero y al pueblo: Laguna de Ortíces, nos reciben con música papayera, que tocan los chicos del sena con sus chalecos azules, todos comenzamos a bailar y aplaudir, la bandera de Colombia se abre y parece flotar alrededor del público.

Busco a GPS, ésta vez si me dirá exactamente dónde estamos y cuanto caminamos.

– Ole mano, dónde estamos, le pregunté
– No lo sé!
– Como así, no dizque sabes sobre lugares y nombres?
– Sí pero, éste lugar no me lo reportó mi jefe
– Estamos en Laguna de Ortíces, le digo, y, quién es tu jefe que no te dio las coordenadas?
– ¡Google¡
– No Jodás!!!
– Lo dicho, éste GPS es un fresco

Salimos a las 07:30 am de Aratoca y llegamos a las 04:50 pm a Laguna de Ortíces.

Hace frío en el pueblo, me voy a dormir. Mañana visitaremos la Laguna de Ortíces, es el premio Natural.

por LUCIO CORDERO
Caminante de Santander