Hace algún tiempo una muchacha extranjera me preguntaba – ¿Por qué dicen que Colombia es el país del «sagrado corazón»? yo para darle una respuesta convincente recurrí a mis lecturas filosóficas y encontré en los filósofos del fútbol la respuesta: Colombia es el boulevard de anécdotas y rarezas en circunstancias, espacios y tiempos. Cabe anotar a manera de ejemplo que en Colombia nació el Ceburro (una cebra con un burro en Barranquilla), tenemos cóndores que no quieren tener «condoritos» y perros que «muerden callados».

Con la anterior introducción quiero dar a conocer que en las montañas de nuestro país, en las largas caminadas nos hemos encontrado con unos personajes tan «personajes», que apenas se entabla la conversación mi cerebro se hace una cantidad de preguntas para determinar la procedencia de estos señores, y sí señor también son colombianos, aunque yo no lo crea.

Cuento una historia de Colombianos: Corría la semana santa del año 2010, René, miembro de Picoloro, Carlitos, no es Tevez, y yo nos uníamos a un grupo de 4 personas para recorrer los Farallones de Cali, una travesía que inicia en el «Alto del Buey» y termina en «Pico Pance». Durante 5 días caminamos sobre tanta belleza, se alcanzaron todas las cumbres. Durante el descenso en el sexto día llegamos a Balcones (sitio de campamento debajo de Pico Pance). Balcones estaba llenísimo, lleno de gente de todos los tipos, colores y olores, personas que contaban historias tan diversas que a los más cultos espantaban pero que a la popular encantaban.

Es en Balcones donde aparecen las dos personas que quiero resaltar, se hacen llamar los «Toños»: Toño Bueno y Toño Malo. De forma antagonista «Toño Malo» es un ambientalista, contaba historias de tranquilidad en la montaña, de buen porte, bien hablado, cuenta que tiene un perro y adora los Farallones, mientras «Toño Bueno» acabó de salir de la cárcel, le gusta la carne (no sé si humana), cuenta historias de fiestas donde el «cover» es un kilo de marihuana y cuenta que tiene amigos que para comprobar que son pirómanos encendieron un trapeador.

Pese a las grandes diferencias que preceden nuestros comportamientos, quien escribe este artículo terminó compartiendo alimentos e historias que amenizaron la mañana del séptimo día de la Travesía Farallones, tantos cuentos echados y algunos tan impactantes que me dejaron un grato recuerdo de aquella mañana.

Pasó el tiempo y hace 5 meses me encontré a «Toño Malo» y me produjo mucha alegría verlo recorrer aquel paraje en el Parque Natural Nacional Farallones de Cali.

Moraleja

Vamos sin prejuicios a la montaña, de seguro lo vamos a pasar mejor de lo pensado.

por DIEGO MAURICIO GONZÁLEZ BETANCOURTH
Picolorense